sábado, 21 de enero de 2012

“La insoportable levedad del ser” Milán kundera

Un excelente libro que nos expone reflexiones ante temas como la concepción del amor, el sexo, la belleza y la existencia. Su originalidad radica en que toma como punto de partida situaciones cotidianas, a las cuales todos nos hemos enfrentado alguna vez. Todos hemos adquirido conceptos, ideas, opiniones acerca del mundo, las cosas y de nosotros mismos, concepciones  bastante intuitivas y heredadas y pocas veces cuestionadas y analizadas. Kundera plantea soluciones y razonamientos ante preguntas que generalmente eludimos porque que no tienen una respuesta infalible, que ponen en cuestionamiento la razón del ser, del orden y los racionalismos que se nos han impuesto y que generalmente asumimos como axiomas. Es un libro con un gran matiz filosófico que refleja las enseñanzas, experiencias, anécdotas y deducciones a las que ha llegado una persona en su camino por la vida. Sería difícil señalar con precisión las cosas que me han gustado del libro, pues me llevaría a citar cada una de sus páginas, porque tras cada párrafo que relata una historia o una breve vivencia, encontramos una ingeniosa y profunda reflexión.

Mi personaje favorito ha sido Sabina, porque aunque según el relato conduce su vida a la levedad, a mi parecer no lo hace conscientemente, porque ella huye de una levedad que sin querer e irónicamente la lleva a la levedad, esto podría resultar contradictorio, pero no lo es. Y acá voy a exponer una de las infinitas reflexiones del libro que explica ésta aparente contradicción: Las personas siempre van hacia un objetivo velado, las personas siempre se esfuerzan por algo que en realidad es abstracto, una alegoría de lo que cada quien representa como idílico. 

Otra reflexión en torno al libro es que desde el principio el autor exhorta al lector a cuestionarse acerca de qué cosa es más relevante, el peso o la levedad, ¿qué es lo que realmente hace al hombre vivir una vida trascendental, notable, carente de toda cosa fútil e insignificante?. Asimismo, durante todo el relato mantiene al lector consciente de esta dualidad entre el peso y la levedad. Por otra parte, desde el título del libro deja muy claro que la levedad hace al ser humano insignificante, que lo conduce a una vida despreciable, banal y superflua.  Y en mi opinión ninguna es buena, y mi argumento para defender mi posición lo tomaré paradójicamente de una de las reflexiones del libro: en la cual el autor describe el rechazo de Sabina a cualquier extremismo, haciendo una analogía con la luz y la oscuridad; dice que la visión está limitada por una doble frontera: una luz fuerte, que ciega, y la total oscuridad. Me encanta esta analogía porque en ella se advierte el peligro de los extremos, la ceguera, el no poder ver más allá de nuestra propia convicción, el no aceptar, el no tolerar. El elegir entre el peso y la levedad nos conduce precisamente a decidir entre dos extremos igual de cegadores. Porque aunque el autor en todo el libro resalte lo despreciable que puede llegar a ser la levedad y en lo insignificante que puede llegar a convertirnos, me parece que no puede ver el otro extremo que es la pesadez y  lo adverso que puede llegar a ser ese otro extremo. Una analogía que se me viene a la mente en este instante es, por ejemplo, lo agitado que se vive en ésta época. A veces lo pesado de las responsabilidades junto con lo que cuesta la vida en estos días, lleva a las personas a vivir en un total automatismo que es la respuesta ante la pesada carga de mantener una familia, cumplir con los hijos, cumplir con jefe, con el horario, velar porque todo esté como debe estar. Ésta carga que produce tal pesadez, a veces te ata a hacer todo lo que socialmente  se debe hacer y te aleja de disfrutar de otras cosas de valor, como el arte, la satisfacción de leer un libro, de apreciar un buen paisaje, de disfrutar, relajarse y deleitarse por un momento de la levedad, que de vez en cuando hace falta.  


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