Un excelente libro que nos expone reflexiones
ante temas como la concepción del amor, el sexo, la belleza y la existencia. Su originalidad radica en que toma como punto de partida situaciones
cotidianas, a las cuales todos nos hemos enfrentado
alguna vez. Todos hemos adquirido conceptos, ideas, opiniones acerca del mundo,
las cosas y de nosotros mismos, concepciones bastante intuitivas y heredadas y pocas veces
cuestionadas y analizadas. Kundera plantea soluciones y razonamientos ante preguntas
que generalmente eludimos porque que no tienen una respuesta infalible, que ponen
en cuestionamiento la razón del ser, del orden y los racionalismos que se nos
han impuesto y que generalmente asumimos como axiomas. Es un libro con un gran
matiz filosófico que refleja las enseñanzas, experiencias, anécdotas y
deducciones a las que ha llegado una persona en su camino por la vida. Sería
difícil señalar con precisión las cosas que me han gustado del libro, pues me
llevaría a citar cada una de sus páginas, porque tras cada párrafo que relata una
historia o una breve vivencia, encontramos una ingeniosa y profunda reflexión.
Mi personaje favorito ha sido Sabina, porque
aunque según el relato conduce su vida a la levedad, a mi
parecer no lo hace conscientemente, porque ella huye de una levedad que sin
querer e irónicamente la lleva a la levedad, esto podría resultar contradictorio,
pero no lo es. Y acá voy a exponer una de las infinitas reflexiones del libro
que explica ésta aparente contradicción: Las personas siempre van hacia un
objetivo velado, las personas siempre se esfuerzan por algo que en realidad es
abstracto, una alegoría de lo que cada quien representa como idílico.
Otra reflexión en torno al libro es que desde
el principio el autor exhorta al lector a cuestionarse acerca de qué cosa es
más relevante, el peso o la levedad, ¿qué es lo que realmente hace al hombre
vivir una vida trascendental, notable, carente de toda cosa fútil e
insignificante?. Asimismo, durante todo el relato
mantiene al lector consciente de esta dualidad entre el peso y la levedad. Por otra parte, desde el título del libro deja muy claro que
la levedad hace al ser humano insignificante, que lo conduce a una vida despreciable, banal y superflua. Y en
mi opinión ninguna es buena, y mi argumento para defender mi posición lo tomaré
paradójicamente de una de las reflexiones del libro: en la cual el autor
describe el rechazo de Sabina a cualquier extremismo, haciendo una
analogía con la luz y la oscuridad; dice que la visión está limitada por una
doble frontera: una luz fuerte, que ciega, y la total oscuridad. Me encanta
esta analogía porque en ella se advierte el peligro de los extremos, la
ceguera, el no poder ver más allá de nuestra propia convicción, el no aceptar,
el no tolerar. El elegir entre el peso y la levedad nos conduce precisamente a
decidir entre dos extremos igual de cegadores. Porque aunque el autor en todo
el libro resalte lo despreciable que puede llegar a ser la levedad y en lo
insignificante que puede llegar a convertirnos, me parece que no puede ver el
otro extremo que es la pesadez y lo adverso que puede llegar a ser ese otro
extremo. Una analogía que se me viene a la mente en este instante es, por
ejemplo, lo agitado que se vive en ésta época. A veces lo pesado de las
responsabilidades junto con lo que cuesta la vida en estos días, lleva a las
personas a vivir en un total automatismo que es la respuesta ante la pesada
carga de mantener una familia, cumplir con los hijos, cumplir con jefe, con el
horario, velar porque todo esté como debe estar. Ésta carga que produce tal
pesadez, a veces te ata a hacer todo lo que socialmente se debe hacer y te aleja de disfrutar de
otras cosas de valor, como el arte, la satisfacción de leer un libro, de apreciar
un buen paisaje, de disfrutar, relajarse y deleitarse por un momento de la
levedad, que de vez en cuando hace falta.
Me gustó mucho ese libro!!
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